29 de ene. de 2009

Fabula: LA ENVIDIA (escritura)

LA ENVIDIA
En el comedor de la cafetería del colegio se encontraba sentado un joven con gafas, gordo, barrigón, inteligente, solidario, honrado, honesto, fiel, sincero y justo llamado Víctor. Llega y se sienta a su lado un joven con pelo rubio, ojos azules, alto, no muy inteligente, orgulloso, vanidoso, egoísta, un poco antipático y muy bien vestido llamado Marlon.
Víctor le dice a Marlon:
-Te envidio mucho, todas las niñas quieren estar contigo, tienes amigos maravillosos, eres popular en el colegio y donde vayas, eres querido por todas las personas, mientras que a mí me miran como si fuera un bicho raro, quiero hablar con alguien y no me presta atención, algunas personas ni saben cómo me llamo.
Marlon le dice:
-Te contaré un cuento:
Un amaranto plantado en un jardín cerca de un rosal, así se dirigía a él:
-¡Qué flor tan encantadora es la rosa, favorita tanto para Dioses como para hombres. Le envidio su belleza y su perfume!
El rosal le contestó:
-En efecto, querido amaranto, doy flores, ¡pero para una breve temporada! Y si ninguna mano cruel las desprende de mi tallo,
aún así fallecerán tempranamente. Pero tú eres inmortal y nunca te
descoloras, y siempre te presentas con renovada juventud.
Marlon le dice:
-No mires mis virtudes y debilidades, mira las virtudes que tienes, como por ejemplo: eres mucho más inteligente, honesto, sincero y honrado.
Víctor:
-Gracias por tu consejo me sirvió mucho, aprenderé a valorarme más como persona.
En vez de envidiar virtudes ajenas, veamos primero las grandezas de las nuestras.

1 comentario:

carol paz porras dijo...

me gusto mucho tu fabula es simple de de admirar las virtudes o la belleza de los demas pero lo dificil es reconocer la nuestra ...